Algunas Consideraciones Sobre el Apadrinamiento
Herramienta de apadrinamiento. Pedimos a un padrino de FA que nos guíe a través del programa de recuperación en todos los niveles: físico, mental y espiritual. El nuestro es un programa de atracción. Busque un padrino que tenga lo que tú quieres y pregúntale cómo lo ha conseguido.
Introducción
Muchos miembros de FA sienten que apadrinar es uno de los mayores privilegios de la vida. Nada se compara con la profunda felicidad que sentimos cuando un miembro desesperado encuentra la recuperación y experimenta las promesas del programa.
El enfoque del apadrinamiento de FA es único porque los adictos a la comida tienen que comer todos los días, y las cantidades pueden ser tan peligrosas como la harina y el azúcar. Por lo tanto, para alcanzar y mantener la abstinencia, necesitamos el apoyo constante y continuo de un padrino, así como la guía de los Doce Pasos. Cualquier otra cosa es simplemente una dieta.
Este folleto explorará los aspectos físicos, mentales y espirituales de la enfermedad de la adicción a la comida antes de ofrecer una orientación específica y práctica. Esperamos que te resulte útil.
¿Por qué apadrinamos?
Apadrinamos porque:
- transmitir el programa nos protege de nuestra propia autocomplacencia y nos recuerda que somos impotentes ante la comida, independientemente de cuántos años llevemos siendo abstinentes.
- ayudar a un ahijado a entender mejor la adicción y la abstinencia garantiza que el mensaje de recuperación se transmitirá, fortaleciéndonos a todos.
- apadrinar nos permite superar el egocentrismo a través del servicio a los demás.
- presenciar la recuperación de un adicto a la comida refuerza nuestra fe en que el programa de FA funciona
¿Cuándo puedo empezar a apadrinar?
Típicamente, los miembros de FA están listos para apadrinar cuando:
- han mantenido una abstinencia continua durante al menos seis meses mientras trabajan con un padrino de FA. (Algunos de nosotros esperamos hasta haber completado los Pasos Uno, Dos y Tres en un estudio de los Doce Pasos centrado en la adicción a la comida.)
- estamos utilizando activamente las herramientas de FA y practicando los Doce Pasos en nuestra vida diaria.
¿Cómo empezamos con un ahijado?
Algunos ahijados vienen a nosotros sin experiencia con los Doce Pasos, mientras que otros tienen años de recuperación en otros programas. Un ahijado puede haber estado en el programa de FA o cerca de él durante años y ser incapaz de mantener una abstinencia continua, o puede venir a nosotros con una abstinencia continua de larga duración. Nuestra estrategia puede cambiar dependiendo de su historia, pero a continuación presentamos algunas ideas sobre cómo empezar.
A menudo les preguntamos si se identifican como adictos a la comida.
- Si no están seguros, les explicamos que la honestidad, tener una mente abierta y la voluntad (el CÓMO del programa) son esenciales para la recuperación de un adicto.
- Les damos tiempo para que comprendan la adicción a la comida. Todos pueden beneficiarse de la lectura de «Las veinte preguntas», «La adicción a la comida y la solución de FA» y los dos primeros capítulos de Adictos a la comida en recuperación anónimos, que exponen claramente la enfermedad y la solución. Podemos discutir cómo se relacionan estas lecturas con la experiencia personal de nuestro ahijado con la comida.
Podríamos preguntarles si están dispuestos a hacer lo que sea para recuperarse de la adicción a la comida.
- Es posible que algunos recién llegados no sepan responder a esta pregunta al principio, y no pasa nada. La mayoría de la gente tarda mucho tiempo en comprender si este programa es adecuado para ellos. Compartimos que mientras sigan siendo honestos, mantengan la mente abierta y voluntad constante, podemos seguir trabajando con ellos.
- Si un ahijado ha tenido una interrupción reciente de la abstinencia, le animamos a diferenciar entre la honestidad y la humildad, que son esenciales para la recuperación, y la vergüenza y la humillación, que tienen sus raíces en nuestro propio pensamiento egocéntrico. Podríamos explorar juntos, sin juzgar, si hay alguna resistencia a dar prioridad a su recuperación.
Les guiamos en su abstinencia, definida como alimentos pesados y medidos sin nada entre comidas, sin harina, ni azúcar, evitando cualquier alimento que nos provoque atracones.
- Les proporcionamos un plan de alimentación. Por lo general, les damos el mismo plan de alimentación que nuestro padrino nos dio inicialmente, pero puede que tengamos que hacer ajustes, teniendo en cuenta cualquier alergia alimentaria, sensibilidad u otras necesidades individuales.
- Si un ahijado tiene problemas médicos, le pedimos que consulte su plan de alimentación con un profesional sanitario. Si es necesario, haremos los ajustes pertinentes. Consulte la sección «Cómo tratamos los problemas médicos» más abajo.
- Respetamos los requisitos dietéticos de nuestros ahijados, ya sean médicos o de otro tipo, religiosos o ideológicos.
- Pedimos a los ahijados que escriban su plan de alimentación y se comprometan a seguirlo a diario. Les explicamos que todo lo que coman fuera o en exceso de lo que han comprometido -incluidos los bocados extra, lamer o picar mientras cocinan, etc.- se considera alimentación adictiva y no abstinente.
- Explicamos cómo mantener una alimentación sencilla, lo que ayuda a eliminar la obsesión y los antojos de la adicción a la comida. Ayudamos a los ahijados a decidir qué alimentos elegir y cómo prepararlos.
- Les explicamos que los horarios razonables de las comidas aportan estructura a nuestras vidas, a menudo ingobernables, y pueden evitar que tengamos demasiada hambre y rompamos nuestra abstinencia.
- Recomendamos a los ahijados que eviten comer en restaurantes durante los primeros 90 días para que puedan aprender a determinar las cantidades correctas y evitar la tentación. Cuando estén preparados, les enseñaremos a tomar decisiones adecuadas cuando coman fuera.
- Les sugerimos que se pesen a intervalos regulares, por ejemplo una vez al mes, para evitar que se obsesionen con la báscula o el peso. Es posible que los ahijados que estén por debajo de su peso ideal o cerca de él necesiten pesarse con más frecuencia.
Proporcionamos apoyo.
- Programamos un tiempo diario e ininterrumpido de quince minutos para atender la llamada de nuestro ahijado. Para mantener el anonimato, buscaremos un lugar privado para sentarnos y hablar, sin otras tareas, de modo que podamos centrarnos en la conversación.
- Respondemos a cualquier pregunta sobre el programa y animamos a los ahijados a hablar de su adicción a la comida antes de la recuperación.
- Podemos animar a los ahijados a leer el folleto Vivir en abstinencia, solos o con nosotros, ya que es una gran base para el debate.
- Cuando nos hablan de los retos en su vida, les escuchamos con empatía y, si procede, compartimos cómo aplicamos los principios de la recuperación a nuestras propias vidas. Animamos a los ahijados a recurrir a la fuerza de su Poder Superior a lo largo del día.
- Les recordamos que deben afrontar su recuperación día a día.
¿Cómo podemos explicar la triple naturaleza de la adicción?
Aunque muchos recién llegados a FA se centran en el peso o en su obsesión por la comida, podemos explicarles que un plan alimentario por sí solo es un tratamiento insuficiente para una enfermedad que es mental y espiritual, además de física. Al compartir nuestra propia experiencia con la triple naturaleza de la adicción a la comida, ayudamos a los ahijados a ver sus comportamientos a través de la lente de la adicción y a comprender la necesidad de orientación más allá de un plan de alimentación.
Físico
- Al principio, muchos recién llegados están descontentos con el tamaño de su cuerpo y consideran que perder o ganar peso es el objetivo de la recuperación. Al animar a los ahijados a centrarse en la adicción a la harina, el azúcar y las cantidades, en lugar de en el alcance de un tamaño corporal determinado, podemos ayudarles a entender que la recuperación física es a menudo el resultado de la abstinencia, en lugar de la meta.
- Si los ahijados experimentan antojos, cambios de humor, fatiga o leves dolores de cabeza después de empezar el plan alimentario, podemos explicarles que suelen ser signos de abstinencia de una sustancia adictiva, en este caso, la harina y el azúcar.
- Cuando los ahijados pierdan peso, podemos animarles a que lo consideren un beneficio de la abstinencia por el que estar agradecidos, en lugar de ver la pérdida de peso como un logro personal.
Mental
- Sin actuar como profesionales de la salud mental, ayudamos a los ahijados a comprender que estamos tratando una adicción y no un trastorno alimentario o una falta de fuerza de voluntad. El conflicto interno que surge de comer cuando queremos perder peso, hacer ejercicio cuando estamos enfermos, purgarnos cuando se nos están cayendo los dientes, aislarnos cuando nos sentimos solos, comprometernos con un evento y no acudir, o comprometernos en exceso cuando necesitamos descansar, es la evidencia de una vida ingobernable, tal y como se aborda en el Primer Paso.
- La experiencia nos ha llevado a creer que la adicción a la comida en cualquiera de sus formas - comer en exceso, restringir, controlar, obsesionarse, purgarse - es una forma de autoabuso que puede ser contrarrestada trabajando en el programa de recuperación de FA.
Espiritual
- Compartimos con los ahijados que aunque algunos adictos pueden dejar temporalmente de comer de forma adictiva utilizando la fuerza de voluntad, con el tiempo, la voluntad propia acaba fracasando y la enfermedad progresa. Podemos explicar la importancia de una solución espiritual con esta cita del Libro Grande: "Teníamos que encontrar un poder por el cual pudiéramos vivir, y tenía que ser un Poder superior a nosotros mismos.” (Alcohólicos anónimos, 4ª ed., p. 45)
- Algunos ahijados pueden llegar al programa con fuertes creencias religiosas, pero nuestra experiencia nos ha demostrado que nuestro problema espiritual no es necesariamente una falta de fe o una necesidad de creer en Dios; se usa la fe para superar nuestra adicción. Para mantener la abstinencia, nos falta confiar en un Poder Superior para tener la voluntad de dejar de comer de forma adictiva, día a día.
¿Cómo hablamos de recuperación espiritual?
Algunos recién llegados dudan cuando se les pide que acudan a un Poder Superior para que les ayude con su adicción a la comida. Tanto si son ateos como si pertenecen a una fe específica, les animamos a no confundir espiritualidad con religión.
Podemos definir o no un Poder Superior.
- Comenzamos pidiendo a los ahijados que mantengan la mente abierta para pedir ayuda a un poder superior a ellos mismos. Aunque el Poder Superior de un ahijado puede tomar la forma de una deidad, puede no adoptar ninguna forma específica. El poder de la comunidad de FA, la contemplación del universo, los principios de los Doce Pasos son algunas de las formas en que los miembros han definido este poder, pero no es necesaria una definición específica.
Explicamos que la recuperación sostenida proviene de la rendición, no de la fuerza de voluntad.
- Algunos adictos a la comida son capaces de seguir un plan de alimentación e incluso alcanzar su peso objetivo utilizando sólo la fuerza de voluntad, pero, según nuestra experiencia, normalmente no son capaces de mantener la abstinencia durante un período de tiempo sostenido.
- En recuperación, practicamos la rendición por acciones independientemente de nuestros sentimientos. Cada vez que preparamos una comida abstinente, priorizamos el tiempo de silencio, asistimos a una reunión o hacemos una lista de gratitud-incluso cuando no nos apetecemos estamos rindiendo a un poder superior a nosotros mismos.
- Ponernos de rodillas o adoptar alguna otra postura física de humildad para pedir ayuda a un Poder Superior sirve para recordarnos que no tenemos el control.
Fomentar la confianza
Ayudamos a nuestros ahijados a desarrollar un sentimiento de confianza al compartir abiertamente nuestras penas, dificultades, alegrías y fracasos, así como nuestros sentimientos de miedo, enojo, culpa o vergüenza. Los invitamos a hablar de cualquier cosa que les preocupe, para que vean que no están sólos ni son diferentes. Recordamos que una buena carcajada crea conexión.
Reconocemos las dudas y Animamos a que nos hagan preguntas.
- Muchos ahijados nos contarán que tienen dudas o que les cuesta lidiar con ciertos aspectos del programa. Les aseguramos que sus preguntas y sus ocasionales sentimientos de resistencia no son nada inusual. Basándonos en nuestra propia experiencia, respondemos lo mejor que podemos. Este espíritu de sinceridad y diálogo es una forma muy eficaz de generar confianza.
Respetamos el anonimato y la confidencialidad.
- Los ahijados pueden compartir aspectos delicados de sus vidas. No revelamos lo que se nos confía ni hablamos de ello con otras personas, a menos que sea necesario buscar ayuda profesional.
Escuchamos con atención.
- Nuestra primera reacción puede ser intervenir y dar consejos, pero somos más útiles si primero intentamos comprender. Repetir con nuestras propias palabras lo que creemos que nuestro ahijado está tratando de expresar puede reducir los malentendidos, ya que le da la oportunidad de aclarar lo que quiere decir. Así estaremos mejor preparados para hacer una sugerencia que contribuya a su recuperación.
Animamos a compartir.
- Es posible que algunos ahijados no sepan de qué hablar en las llamadas telefónicas diarias o se sientan reacios a hablar de sí mismos. Podemos empezar haciéndoles preguntas sobre su relación con la comida antes de la FA. También podemos motivar la discusión leyendo fragmentos de la literatura y preguntando a nuestro ahijado cómo se aplica la lectura a su vida. A veces, podemos empezar hablando de nosotros mismos, ya que esto puede hacer que los ahijados se sientan más cómodos abriéndose a nosotros.
Practicamos la empatía.
- Los ahijados pueden vivir situaciones que nosotros no hemos experimentado. Cuando se sienten lo suficientemente cómodos para revelar sus luchas personales, les animamos con delicadeza a utilizar las herramientas del programa para superar estos retos. Puede ser útil para los ahijados ponerse en contacto con otros miembros de FA que tengan experiencias similares. Si le parece que necesitan consultar a un profesional, les recordamos que el autocuidado es una forma de recuperación y les apoyamos para que busquen ayuda externa cuando sea necesario.
- Compartiendo nuestras propias historias, nos identificamos con nuestros ahijados para que no se sientan solos. Enfatizamos que mostrar compasión por nosotros mismos, practicar la aceptación y confiar en un Poder Superior puede ayudarnos a afrontar situaciones y sentimientos difíciles sin recurrir a la comida.
- Validamos sus experiencias, explicándoles que practicar la gratitud no significa que no tengan derecho a sentir rabia, pérdida y tristeza; es posible sentir gratitud y dolor al mismo tiempo.
Ofrecemos sugerencias y principios, no normas.
- Se dice que los adictos a la comida son personas alérgicas a la harina, al azúcar y a que les digan lo que tienen que hacer. Para ayudar mejor a los ahijados, aprendemos a enfocarlo todo como una conversación, escuchando bien y haciendo preguntas, en lugar de dar órdenes, proclamar normas o plantear exigencias. Aunque podemos ofrecer sugerencias, nuestros ahijados deben, en última instancia, tomar sus propias decisiones.
- Somos más eficaces cuando utilizamos nuestra propia experiencia para explicar por qué creemos que nuestras sugerencias apoyan una abstinencia continua y satisfecha.
¿Cómo abordamos los problemas médicos?
Un padrino no es un médico, terapeuta, trabajador social, miembro del clero, nutricionista o entrenador de vida. Aunque algunos de nosotros podemos trabajar en alguna de estas profesiones, nuestro papel como padrinos es compartir nuestras propias experiencias, transmitiendo el programa que nos ha funcionado. No damos consejos sobre tratamientos
médicos o de salud mental.
Remitimos a los ahijados a médicos cuando es necesario.
- Los afiliados a FA que se hayan sometido a cirugía bariátrica, las que estén embarazadas o en periodo de lactancia, los adolescentes, aquellos de edad avanzada y cualquier otra persona con problemas médicos deben ser orientados para que compartan su plan alimentario y pidan consejo a su médico.
Hacemos ajustes.
Cuando es necesario, hacemos modificaciones siguiendo las recomendaciones de un profesional sanitario. Nuestros ahijados deben ser sinceros consigo mismos y con sus médicos sobre la naturaleza de la adicción a la comida para que podamos desarrollar un plan alimentario alternativo que satisfaga sus necesidades dietéticas y apoye su
recuperación.
No aconsejamos sobre medicación.
- Los patrocinadores de FA no pueden y no deben dar indicaciones o consejos sobre medicación de ningún tipo, incluida la medicación para enfermedades mentales. Dejamos estas cuestiones en manos del ahijado y de su médico. Hablamos sólo como adictos a la comida en recuperación.
¿Cómo orientamos a los ahijados después de los primeros 90 días?
A medida que evoluciona la relación padrino-ahijado, seguimos ofreciendo orientación sobre temas como:
Compartir en una reunión.
- Cuando un ahijado cumple 90 días de abstinencia continua, puede compartir y dar su testimonio en las reuniones. Les recordamos que deben practicar la humildad pidiendo ayuda a un Poder Superior, evitar actuar entretenidamente y centrarse en su experiencia en la adicción activa a la comida.
- Al hablar de la pérdida de peso, animamos a los ahijados a hablar de la abstinencia como un regalo de un Poder Superior, no como un logro o un éxito basado en el esfuerzo.
- Recomendamos que hablen desde el corazón, recordando lo que necesitaban oír cuando eran nuevos.
Cambios de peso.
- Para muchos, la pérdida de peso es un momento de emociones variadas que incluyen alegría, alivio, agotamiento y vulnerabilidad. Recordamos a los ahijados que los sentimientos pasan, tanto los altos como los bajos.
- Para los que entran en FA con bajo peso, perder el control sobre lo que comen y lo que pesan puede ser un proceso aterrador. Muchos no experimentan la euforia habitual de los recién llegados que pierden peso, y a veces les cuesta identificarse como adictos a la comida. Estos ahijados pueden necesitar que se les recuerde que el único requisito para ser miembro es el deseo de dejar de comer de forma adictiva. Celebramos que ya no se hagan daño con la comida ni física ni emocionalmente.
- A algunas personas les molestan los comentarios sobre su cuerpo, mientras que otras agradecen la atención. En cualquier caso, animamos a los ahijados a reconocer sus sentimientos y a dirigirse a un Poder Superior con gratitud.
Alcanzar un peso de mantenimiento.
- Llegar a un peso saludable puede ser un paso emocionante para la recuperación física, pero si un ahijado olvida la triple naturaleza de la enfermedad, se corre el riesgo de caer en la complacencia. Si es así, corren el peligro de volver a la adicción activa. Seguimos hablando de nuestra impotencia ante la comida y de lo ingobernables que son nuestras vidas.
- Animamos a los ahijados a no complicarse la vida con la comida mientras mantienen su nuevo peso.
- Les hacemos saber que su peso puede cambiar con el tiempo. Les pedimos que se pesen a intervalos determinados para poder anotar los cambios y poder ajustar sus planes alimentarios de acuerdo a estos.
Reduciendo la frecuencia de las llamadas telefónicas diarias.
- La mayoría de los ahijados llegan a un punto en el que no necesitan llamar todos los días, pero no hay un plazo fijo para reducir la frecuencia de las llamadas. Los adictos a la comida se benefician de contacto regular con sus padrinos o madrinas, y no es raro que miembros con años y décadas de abstinencia continuada mantengan llamadas regulares con sus padrinos.
- Explicamos que una reducción en el número de llamadas no es una graduación; de hecho, sin llamadas diarias, los ahijados necesitan confiar más profundamente en un Poder Superior y en la comunidad de FA. Si no están preparados para este paso, no reducimos la frecuencia de las llamadas.
- En determinados momentos, puede ser útil aumentar la frecuencia de las llamadas, como cuando los ahijados se enfrentan a circunstancias especialmente difíciles.
Haciendo servicio
- Animamos a los ahijados a asistir a las reuniones de negocios y a ofrecerse voluntarios para puestos de servicio.
- Cuando empiezan a apadrinar, les ofrecemos nuestro apoyo, recordándoles que compartan su experiencia personal de adicción y recuperación con su ahijado.
- Con el tiempo, podemos sugerirles que participen a nivel de capítulo, intergrupo o Servicio Mundial. No podemos conservarlo si no lo damos a otros.
Practicar los Doce Pasos.
- Para lograr una abstinencia satisfactoria, los miembros de FA en proceso de recuperación trabajan los Doce Pasos en secuencia, utilizando un método centrado en la adicción a la comida y exigiendo abstinencia a lo largo de cada paso. Cuando están trabajando los Doce Pasos, animamos a los ahijados a hablar sobre cómo los principios espirituales se relacionan con sus vidas.
¿Cómo gestionar los desacuerdos con los ahijados?
- Podemos recordarles a nuestros ahijados que es normal que surjan conflictos en las relaciones a largo plazo. Como padrinos, aplicamos el Décimo Paso, reconociendo nuestros errores y enmendándolos cuando es necesario. De este modo, recordamos a nuestros ahijados que nosotros también somos adictos a la comida en recuperación y que siempre estamos aprendiendo.
¿Cómo abordamos una recaída o ruptura de la abstinencia?
Puede ser decepcionante tanto para el padrino como para el ahijado que rompa su abstinencia. Respondemos sin juzgar ni avergonzar, invitando a nuestro ahijado a compartir honestamente lo que precedió a la recaída, en lugar de animarle
simplemente a «retomar». «Las recaídas son oportunidades para echar un vistazo debajo del capó del auto juntos y ver qué está pasando. Si un ahijado está dispuesto a ser sincero con nosotros y consigo mismo, las recaídas pueden ser un punto de inflexión que conduzcan a la abstinencia a largo plazo y a un compromiso más profundo con la recuperación.
Hablamos abiertamente.
- Cuando los ahijados comparten su situación, les escuchamos con curiosidad y empatía, en lugar de culparles o criticarles. Les recordamos que tener una recaída no es una cuestión moral.
- Invitamos a los ahijados a compartir cualquier cosa que tengan en mente, incluidas las recaídas anteriores que no nos hayan revelado. Podemos preguntarles si sus medidas eran exactas, si comían demasiado en los restaurantes, si justificaban el consumo de alimentos sin azúcar ni harina, si a veces comían un bocado de más o excedían el aderezo de la ensalada. Estas revelaciones pueden ser un alivio para el ahijado. Celebramos estos momentos de claridad y honestidad.
- Muchos adictos a la comida comen de forma adictiva cuando no han admitido su total impotencia ante la harina, el azúcar, las cantidades de comida y, a menudo, otros aspectos de su vida. Releer y discutir juntos los tres primeros pasos puede ayudar a los ahijados a comprender que la abstinencia depende de rendirse a un Poder Superior a nosotros mismos.
- Es frecuente que un ahijado señale un acontecimiento difícil de su vida como motivo de su recaída. Podemos compartir nuestras propias experiencias de buscar la fuerza de un Poder Superior y apoyarnos en nuestras herramientas y compañeros durante los momentos difíciles. Si aceptamos el Primer Paso y hacemos de la recuperación nuestra máxima prioridad, nunca más tendremos que comer de forma adictiva.
- Al igual que no nos atribuimos el mérito de la abstinencia de un ahijado, no debemos culparnos cuando un ahijado rompe su abstinencia, es deshonesto o abandona el programa.
¿Cómo actuar en caso de una ruptura?
Cuando un ahijado se resiste repetidamente a nuestra ayuda y se muestra una falta de voluntad para trabajar en el programa que hemos compartido, puede que haya llegado el momento de separarnos. A veces, el ahijado no está preparado. Quizás simplemente no seamos compatibles. Aunque no hay ninguna regla sobre cuánto tiempo se debe permanecer con un ahijado, la deshonestidad, la actitud defensiva y la ira repetidas son indicadores. En última instancia, la relación debe apoyar la recuperación tanto del padrino como del ahijado.
Tenemos el valor de dejarlos partir.
- A veces, debido a que nos encariñamos con nuestros ahijados, nos quedamos con ellos incluso cuando no están trabajando en el programa que estamos compartiendo. Temerosos del conflicto, evitamos ser totalmente sinceros o hacer sugerencias que pensamos que no les van a gustar. Sin embargo, sólo podemos afirmar que tenemos una solución a la adicción a la comida si estamos viviendo esa solución. Compartimos lo que sabemos que es verdad sin comprometer nuestro programa de recuperación. Debemos transmitir un programa que nos funcione para mantenernos abstinentes.
- Buscamos separarnos en buenos términos. Una forma de evitar la vergüenza y la culpa es reconocer que podemos querer cosas diferentes de la relación padrino-ahijado, y eso no significa que uno tenga razón y el otro esté equivocado.
Respetamos las decisiones de nuestros ahijados.
Hay veces que, a pesar de lo unidos que nos sentimos a nuestros ahijados, ellos deciden seguir adelante sin nosotros.
- Tanto si han encontrado un nuevo padrino como si han decidido dejar FA, expresamos nuestro afecto y afirmamos que siempre serán bienvenidos en FA.
- Aunque nos encontremos enojados, resentidos o heridos, podemos reconocer nuestros sentimientos sin hablar negativamente de un antiguo ahijado. Nos centramos en nosotros mismos y en practicar el remedio para el resentimiento que se encuentra en el libro Alcohólicos Anónimos. Recordamos que, en última instancia, es un Poder Superior-el tercer divino-el que guía tanto al padrino como al ahijado.
Las alegrías de apadrinar
Aunque nadie puede aprender a apadrinar leyendo un folleto, y ningún folleto puede cubrir todas las situaciones, esperamos que algunas de estas sugerencias te sean útiles, dondequiera que te encuentres en tu viaje como padrino. Si algo nos ha enseñado nuestra experiencia colectiva es que las relaciones que establecemos al apadrinar pueden ser de las más gratificantes de nuestra vida.
La alegría de apadrinar se profundiza cuando nuestros ahijados transmiten el programa a otros. Alcohólicos Anónimos capta bien este sentimiento:
"Ver a la gente recuperarse, verles ayudar a otros, ver cómo desaparece la soledad, ver cómo crece una comunidad a tu alrededor, tener un montón de amigos... es una experiencia que no debes perderte. Sabemos que no querrá perdérsela. El contacto frecuente con los recién llegados y entre nosotros es el punto brillante de nuestras vidas". (Alcohólicos anónimos, 4ª ed., pág. 89.)
Los Doce Pasos
- Admitimos que éramos impotentes ante la comida, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.
- Llegamos a creer que un Poder Superior a nosotros mismos puede devolvernos el sano juicio.
- Decidimos poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios, como nosotros lo concebimos.
- Sin miedo hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos.
- Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos, y ante otro ser humano, la naturaleza exacta de nuestras equivocaciones.
- Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios eliminase los defectos de nuestro carácter.
- Humildemente le pedimos a Él que elimine nuestras defectos de carácter.
- Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el
daño que les causamos. - Reparamos directamente a cuantos nos sea posible por el daño causado, excepto si al hacerlo implique perjuicio
para ellos o para otros. - Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos equivocamos lo admitimos inmediatamente.
- Buscamos a través de la oración y la meditación mejorar nuestro contacto consciente con Dios, como nosotros lo concebimos, pidiéndole solamente que nos dejase conocer Su voluntad para con nosotros y nos diese la fortaleza para cumplirla.
- Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar el mensaje a los adictos a la comida y para practicar estos principios en todos nuestros asuntos.
Las Doce Tradiciones
- Nuestro bienestar común debe ir primero; la recuperación personal depende de la unidad de FA.
- Para el propósito de nuestro grupo sólo existe una autoridad fundamental: un Dios amoroso tal como se expresa en la conciencia de nuestros grupos. Nuestros líderes no son más que servidores de confianza; no gobiernan.
- El único requisito para ser miembro de FA es el deseo de dejar de comer adictivamente.
- Cada grupo debe ser autónomo, excepto en asuntos que afecten a otros grupos o a FA en su conjunto.
- Cada grupo tiene un solo objetivo primordial—llevar el mensaje al adicto a la comida que aún está sufriendo.
- Un grupo de FA nunca debe respaldar, financiar o prestar el nombre de FA a ninguna entidad allegada o empresa
ajena, para evitar que los problemas de dinero, propiedad y prestigio nos desvíen de nuestro objetivo primordial. - Todo grupo de FA debe mantenerse completamente a sí mismo, negándose a recibir contribuciones de afuera.
- Adictos a la Comida en Recuperación Anónimos nunca tendrá carácter profesional, pero nuestros centros de
servicio pueden emplear trabajadores especiales. - FA como tal, nunca debe ser organizada; pero podemos crear reuniones o comités de servicio que sean directamente responsables en aquellos a quienes sirven.
- Adictos a la Comida en Recuperación Anónimos no tiene opinión acerca de asuntos ajenos a sus actividades;
por consiguiente, su nombre nunca debe de mezclarse en controversias públicas. - Nuestra política de relaciones públicas se basa más bien en la atracción en lugar de la promoción; necesitamos
mantener siempre nuestro anonimato personal ante la prensa, la radio y el cine. - El anonimato es la base espiritual de todas nuestras tradiciones, siempre recordándonos de anteponer los
principios a las personalidades.
Adaptado con permiso de A.A.
¿Qué es FA?
Adictos a la Comida en Recuperación Anónimos (FA) es un programa basado en los Doce Pasos de Alcohólicos Anónimos (A.A.). No se pagan cuotas ni se pesa a los participantes. FA es una hermandad de personas que se están recuperando de la enfermedad de la adicción a la comida.
FA se organizó en 1998, aunque comenzó como parte de otro programa de los Doce Pasos en los años ochenta. Algunos miembros de FA han mantenido una abstinencia continua desde entonces. La abstinencia en FA es equivalente a la «sobriedad» de A.A. y está claramente definida: comidas pesadas y medidas sin nada entre ellas, sin harina, sin azúcar y evitando comida que pueda causar atracones.
¿Quién se puede hacer miembro de FA?
Los miembros de FA son personas de todas las edades y de todas partes del mundo. FA incluye a personas con obesidad mórbida, con un peso sustancialmente bajo o incluso esas personas sin peso que perder o ganar. Todos estaban atormentados por los antojos, dietas, purgas y/u obsesión por el ejercicio.
¿En realidad funciona este programa?
Muchos miembros de FA probaron otras soluciones para enfrentar sus problemas con la comida, incluyendo años de dietas o ejercicio. FA ofrece una respuesta a largo plazo. Los miembros abstinentes se liberan de la adicción y mantienen un peso saludable con años de abstinencia ininterrumpida.
FA Servicio Mundial Literatura Aprobada por la Conferencia – Revisado junio 2025.
©2025 Adictos a la Comida en Recuperación Anónimos, Inc.
El folleto «Algunas consideraciones sobre el apadrinamiento» es material aprobado por la Conferencia de la FA.
